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07 de mayo del 2021

Opinión

Solidaridad en tiempos de pandemia

Por HUGO BUENO PASCAL. A pesar de que las autoridades monetarias del país promovieron en los inicios de la pandemia el otorgamiento de facilidades de pago para los deudores particulares de la banca nacional y de igual manera para las empresas afectadas por esta causa, la realidad ha sido otra en razón de que los actores […]




A pesar de que las autoridades monetarias del país promovieron en los inicios de la pandemia el otorgamiento de facilidades de pago para los deudores particulares de la banca nacional y de igual manera para las empresas afectadas por esta causa, la realidad ha sido otra en razón de que los actores involucrados en esta dimensión hicieron lo propio de acuerdo a sus intereses. Recordamos que en marzo 27 del pasado año el gobernador del Banco Central dirigió un discurso donde anunciaba las siguientes medidas: “Habilitación de una ventanilla de liquidez de corto plazo por hasta RD$15 mil millones para ser canalizados al financiamiento de las MiPymes y otros microcréditos, a través del Banco de Reservas y del resto de las entidades de intermediación financiera que estén interesadas en acceder a esta facilidad. Las entidades financieras accederán a estos recursos por un plazo de 1 año, a una tasa de interés de 3.50%. El objetivo de esta medida es que las entidades financieras canalicen estos fondos para préstamos a las MiPymes y otras entidades del segmento a una tasa no mayor de un 8%.” “Adicionalmente, para contribuir en mayor magnitud al financiamiento de este importante sector económico, la Honorable Junta Monetaria ha autorizado la liberación de unos RD$5,681 millones del encaje legal (equivalente a 0.5% del encaje legal) para el refinanciamiento y consolidación de préstamos a MiPymes y microcréditos, así como para la canalización de financiamiento de mediano plazo para las empresas de este sector a través de todas las entidades financieras. Se debe señalar que también estos préstamos tendrán una tasa de interés no mayor a 8% anual.” Más tarde, el propio Gobernador del Banco Central, el 16 de abril del 2020, anunció principalmente en un discurso lo siguiente: “El Banco Central decidió incrementar de RD$30 mil millones a RD$50 mil millones el monto de la facilidad de Repos hasta 90 días. A través de este mecanismo, las entidades financieras pueden acceder de forma expedita a financiamiento de corto plazo de hasta 90 días, a una tasa de interés de hasta 5% anual, utilizando como garantía valores emitidos por el Banco Central y por el Ministerio de Hacienda. Estas facilidades podrán ser renovadas mientras persistan las condiciones de incertidumbre que dieron origen a la medida.” “Adicionalmente, la Honorable Junta Monetaria autorizó incrementar hasta RD$30,133.4 millones el monto de los recursos liberados de encaje legal para canalizar nuevos préstamos a los diferentes sectores productivos y los hogares, a una tasa no mayor del 8% anual.” El señor Gobernador del Banco Central hizo un llamado a la unidad nacional, indicando textualmente lo siguiente: “Quiero concluir estas palabras reiterando el llamado a la unidad nacional, para que continuemos enfrentando esta compleja situación que nos impone la COVID-19 con la valentía, fortaleza y solidaridad que nos caracteriza como dominicanos, confiados en nuestro Señor Todopoderoso para que nos siga acompañando en estos difíciles momentos, que superaremos juntos como la gran nación que somos”. El llamado a la unidad nacional que realizó el Gobernador del Banco Central aparentemente no fue escuchado en su dimensión por la mayoría de las instituciones financieras del país ya que, aunque pregonaron prórrogas y exenciones en pagos de cuotas de préstamos, tanto personales como de MiPymes, solo fueron eso, toda vez que tan pronto se fue activando la economía entendieron, como buenos empresarios, que había que cobrar aquellas cuotas que no se pagaron durante la primera y más fuerte etapa de la pandemia, lo cual a todas luces resulta muy cuesta arriba en razón de que todavía hoy, a prácticamente un año de haberse iniciado esta terrible pandemia, hay muchas empresas que no han podido recuperarse, por no decir, que han tenido que cerrar sus puertas. Son muchas las empresas y personas físicas que, en estos meses de pandemia, fueron sometidas a los departamentos legales de estas instituciones y a oficinas de abogados que utilizan para estas gestiones de cobros, las que manejan honorarios millonarios inimaginables que, como decimos los dominicanos, “hicieron su agosto”. Y que lamentable, lucrarse del mal ajeno, en tiempos tan difíciles. Se podría indicar que el mal no ha sido más grande en razón de que el Banco estatal y algún banco extranjero cumplieron con las prórrogas y exenciones que anunciaron para sus clientes. Las contradicciones de la vida así son, porque precisamente es la banca nacional la que, de acuerdo con las últimas publicaciones de las informaciones económicas correspondientes a la intermediación financiera, presenta una rentabilidad sobre el patrimonio de un 22% en los últimos cuatro años y un muy adecuado índice de solvencia de 15.0, lo cual es loable, pero debe conducir a otras actuaciones en momentos como los que vive nuestro país

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