República Digital - Indotel Anuncio

22 de abril del 2021

Opinión

Somos los 137 de 180 corruptos, nada mal

Por :SERGIO FORCADELL. De nuevo aparece la noticia de que República Dominicana está entre los países del mundo con mayores niveles de corrupción. Esto no es nuevo en este patio permanentemente soleado sino que es más viejo que el andar a pie o beber cerveza en los colmados oyendo unas bachaticas de fondo. Transparencia Internacional en su último […]




De nuevo aparece la noticia de que República Dominicana está entre los países del mundo con mayores niveles de corrupción. Esto no es nuevo en este patio permanentemente soleado sino que es más viejo que el andar a pie o beber cerveza en los colmados oyendo unas bachaticas de fondo. Transparencia Internacional en su último reporte del 2020 y en su Índice de Percepción de la Corrupción nos clasifica en el lugar 137 entre los 180 países más corruptos. Nada mal para una pequeña nación de apenas cincuenta mil kilómetros cuadrados y unos once millones de habitantes, ilegales contados de más, ilegales descontados de menos. Como dicen muchos aficionados al deporte, si no es un récord, es un buen average, después de República Dominicana, que empata con Paraguay en ese 137 puesto, continúan en este cortejo bochornoso de la cogioca encubierta o semi encubierta, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Haití y la casi inexplicable Venezuela de Maduro. Es curioso contrastar que en el continente americano países como Uruguay y Chile tienen el segundo y tercer lugar con mejor índice de percepción, después de Canadá -el primero-  y seguido de Estados Unidos, con el cuarto. Esto significa que los latinoamericanos podemos hacer mucho por erradicar la corrupción si se tiene la voluntad, los controles necesarios y sobre todo los criterios éticos para vencerla, que son los más importantes. Noticias como estas que aparecen en una sola y triste columna de un diario deberían sacarnos más colores que el arco iris a todos, a los ciudadanos de a pie, de a metro, de teleférico, de mulo o caballo, de motocicleta desvencijada, o de carrito usado o hasta nuevo, y ni decir de la clase política en general, de los altos funcionarios, de los cuerpos armados, de los protectores y beneficiarios del narcotráfico, de los ambiciosos empresarios sin moral y hasta de los marcianos que nos visitan en verano disfrazándose de turistas para calentarse en Boca Chica. Pero por la ocurrencia, frecuencia, recurrencia, tolerancia e impunidad de tantos y tantos hechos de corrupción acaecidos durante décadas y más décadas sin que nada o apenas se resuelva, ni nadie o casi nadie pague las consecuencias, nos ha ido curtiendo los valores morales de conducta con un grueso pellejo de escepticismo e indiferencia a este mal y hasta de aceptación del mismo. Una parte de la población nada despreciable en el fondo o e en la superficie desearía lograr un puesto ¨clave¨ en los gobiernos para ¨hacerse¨. Y si el gobierno del señor Abinader sigue destapando y llevando hacia adelante más casos de corrupción significativos, como debe hacer para cumplir su palabra empeñada, y que los hay por decenas y centenares esperando ser sacados a la luz por justicia, es presumible que ese índice de percepción de corrupción crezca muchísimo más y seamos los únicos en tener no un índice sino un señor indizazo sobre este penoso asunto. Somos chiquitos, pero tupíos. Somos nada menos que la República del Mundo y en muchas cosas tenemos que demostrarlo. Como en la corrupción, lamentablemente.

Noticias destacadas