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19 de abril del 2021

Economía

Sostenibilidad fiscal y bonos Catalina

Justo en el momento que el Gobierno logró colocar de forma exitosa los bonos soberanos para financiar la construcción de las plantas a carbón de Punta Catalina, en sustitución del préstamo del Banco de Exportaciones de Brasil y ante la paralización de los desembolsos de bancos europeos, surgen algunas voces destacando el nivel de endeudamiento […]




Justo en el momento que el Gobierno logró colocar de forma exitosa los bonos soberanos para financiar la construcción de las plantas a carbón de Punta Catalina, en sustitución del préstamo del Banco de Exportaciones de Brasil y ante la paralización de los desembolsos de bancos europeos, surgen algunas voces destacando el nivel de endeudamiento del país y el peligro de la insostenibilidad fiscal, en contraposición de los inversionistas que reafirman su confianza en la economía dominicana. En esto hemos escuchado el manido argumento de que cada niño dominicano nace debajo del brazo con un monto de x pesos de deuda pública, como ocurre con cada niño de todos los países, en mayor medida los industriales con ratio de deuda superior al 100% del PIB, olvidando que ese mismo niño nace también con una mochila de activos, como obras de infraestructuras, producto de ese endeudamiento y también se olvida que el crecimiento de la deuda externa dominicana guarda una relación directa con el monto acumulado del déficit financiero del sector eléctrico. A los mercados de capitales no les preocupa el escándalo de los sobornos de la empresa Odebretch; los inversionistas asumen como variables principales la sostenibilidad fiscal del país y los fundamentos de la economía, que por cierto, por cuarto año consecutivo será la de mayor crecimiento en la región. La sostenibilidad fiscal representa la capacidad de un país para cumplir con sus compromisos de deuda pública y el país está en capacidad de cumplir y de seguir cumpliendo en los próximos años aunque es evidente, y este servidor ha escrito muchos artículos al respecto, será necesario en los próximos años, probablemente a las autoridades que surjan del proceso electoral de 2020, de medidas fiscales dirigidas a incrementar la presión tributaria por lo menos en el entorno del 18% del PIB para garantizar la reducción del déficit fiscal y lo más importante, un superávit primario capaz de generar los recursos para el pago de los intereses de la deuda pública. En la medida que avance el tiempo, el pago de los intereses consumirá un monto mayor de recaudaciones tributarias, y eso provocará mayores restricciones presupuestarias a los gobiernos. Por eso, cuanto antes, es importante una reforma fiscal integral sea dentro del marco de un pacto fiscal o sin él. Pero volviendo al tema de la solidez de los fundamentos de la economía dominicana, los mercados de capitales han tomado en consideración que este año de nuevo repetiremos como la economía de mayor crecimiento de la región, con un crecimiento del PIB en el entorno del 5.5%, con una inflación a mayo de 0.96% y una inflación anualizada de 3.11%, cercana al límite inferior de la meta del programa monetario (de 4.0%±1.0), con una depreciación del tipo de cambio de 1.7% al 19 junio, buen desempeño del sector externo y un entorno internacional caracterizado por una estabilidad, por lo menos este año, de los precios internacionales del petróleo. No es accidental que mientras en la colocación de los bonos soberanos por US$1,500 millones en julio 2011 la tasa de interés fuera de 7.5%, en enero 2016 la colocación por US$1,500 millones tuvo una tasa de interés de 6.88%, la de enero de este año por un monto de US$1,200 millones fue a una tasa de interés de 5.95% y la colocación de los bonos para Punta Catalina con 5.10%, ha sido la de más baja tasa de interés y un apetito que llevó a ofertas de US$2,000 millones, cuando el prospecto era para US$500 millones. Los mercados no se equivocan y los inversionistas confían en la sostenibilidad fiscal del país y los fuertes fundamentos de la economía, aunque lo aconsejable seria desde ya, aprovechando la permanencia del choque externo positivo, bajos precios del petróleo y tasas de interés, asumir las medidas fiscales para aumentar la presión tributaria. Quizás el momento político no facilita esas decisiones. Por: Ramón Núñez Ramírez

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