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19 de abril del 2021

Opinión

Todo anda bien

Marisol Vicens Bello. No importa lo que esté sucediendo en el mundo y en el país,  el estribillo de nuestros funcionarios es siempre el mismo, tenemos las mejores cifras económicas, nuestro nivel de endeudamiento es envidiable y nuestro gobierno avanza en todo lo necesario, lo que contrasta con la percepción ciudadana, las opiniones de muchos […]




No importa lo que esté sucediendo en el mundo y en el país,  el estribillo de nuestros funcionarios es siempre el mismo, tenemos las mejores cifras económicas, nuestro nivel de endeudamiento es envidiable y nuestro gobierno avanza en todo lo necesario, lo que contrasta con la percepción ciudadana, las opiniones de muchos expertos e incluso las aún tímidas alertas del FMI. Y por si hubiera alguna duda sobre el hecho de que estamos tan bien, en momentos delicados como los actuales que comienzan a erosionar la popularidad del presidente, la factoría comunicacional del gobierno ha arreciado sus acciones, con publicaciones continuas sobre gráficos que evidencian nuestro liderazgo no solo en crecimiento económico sino en crecimiento del ingreso por habitante. El problema es que si bien hay estadísticas buenas, hay muchas otras que son muy malas, como nuestro posicionamiento internacional en materia de corrupción, institucionalidad, transparencia, sin embargo parecería que a nuestras autoridades solo les interesan  las buenas, sin darse cuenta de que las desfavorables son señales importantes que tarde o temprano generarán consecuencias. Esta especie de síndrome de que todo está bien que padecen nuestros funcionarios, no solo impide que avancemos en muchos aspectos, sino que hace que se realicen  acciones equivocadas. Un ejemplo de ello es nuestro sector eléctrico, a más de dos años de haberse convocado la discusión del Pacto para su reforma no se ha llegado a un acuerdo, esencialmente porque la posición de las autoridades es mantener el estatus quo, pues a pesar de los alarmantes niveles de pérdidas, de inadecuada gestión, de total falta de transparencia con empresas que tienen más de 5 años sin presentar estados financieros auditados; se quiere preservar un Estado omnímodo que sea regulador y agente  a la vez, para seguir siendo deficiente en ambas actividades. Pero al mismo tiempo en un afán de demeritar al sector privado y en base a una acomodada interpretación del principio de subsidiariedad, se pretende cambiar cosas que sí están bien, como sería sustituir la actividad empresarial privada por la participación estatal en distintos sectores.  Y esto es lo que se está intentando hacer con la modificación propuesta a la Ley de Seguridad Social, la cual si bien tiene muchas deficiencias y aspectos que mejorar, para nada los mismos consisten en socavar la participación tripartita en las decisiones del Consejo de Seguridad Social, única garantía de que la politiquería y el populismo no tiren por la borda este sistema como sucedió antes con el IDSS. La tesis de nuestros funcionarios de que todo está bien se desvanece cada vez que hay un cambio de mando y se revelan algunos de los desastres recibidos o cada vez que trascienden  casos de corrupción, los que evidencian cuán lejos llegan nuestros políticos en sus turbios negocios que defraudan y desangran las arcas públicas, cuán ineficaces son los supuestos controles existentes y cuan ligeramente actúan bajo el manto de la impunidad, gracias a un Ministerio Público parcial y un poder judicial al que le cortaron su incipiente independencia. Si queremos que las cosas mejoren en el país tenemos que dejar de lado esta idea de que todo lo que hace el gobierno está bien y que solo hay que corregir situaciones del lado del sector privado, pues es innegable que no todo está bien en el país y que para que sí ande bien hay mucho que corregir empezando por este Estado sobredimensionado, corrupto y clientelar, pero también mucho que preservar, como es el caso de aquellos que  producen, generan riqueza y  mueven la economía, quienes en ver de ser vistos como enemigos a atacar, deben ser tratados como aliados bajo la más efectiva regulación.

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