Turismo

COVID-19 y la alcanzable recuperación turística

Los chequeos, pruebas y desinfecciones provistos por los protocolos existentes no serían suficientes.


Miercoles, 15 de Julio de 2020

Los chequeos, pruebas y desinfecciones provistos por los protocolos existentes no serían suficientes. Para ser más competitivos tendrán que adoptarse medidas adicionales.

Por JUAN LLADO.

La prensa ha reportado el devastador impacto que ha tenido la pandemia sobre el sector turístico, el más importante de nuestra economía. No solo los empresarios del sector han perdido la rentabilidad de sus inversiones, sino que también los cientos de miles de empleados y suplidores han sido muy golpeados. Y nuestra economía ha sido zarandeada por la erosión de sus divisas. Frente a la hoy amenazante expansión del contagio debemos sopesar muy bien antes de imponer nuevas restricciones.

La Organización Mundial del Turismo ha dado cuenta del negativo impacto del coronavirus sobre la economía mundial. “Si bien se esperaba que abril fuera una de las épocas más activas del año debido a las vacaciones de Pascua, la introducción casi universal de las restricciones de viaje provocó una caída del 97% en las llegadas de turistas internacionales, luego de una disminución del 55% en marzo. Entre enero y abril de 2020, las llegadas de turistas internacionales disminuyeron en un 44%, lo que se tradujo en una pérdida de aproximadamente US $ 195 mil millones en ingresos por turismo internacional.” Para un sector al que se le atribuye un 10% del PIB mundial, la OMT estima que este año habrán unas 1,100 millones menos de llegadas internacionales y que entre 100 y 120 millones de empleos directos están amenazados. Un primer grafico muestra que, según Naciones Unidas, en la RD el PIB se contraerá un -6% en consecuencia.

El turismo de la región del Asia y el Pacifico ha sido el más fuertemente afectado. (Algunos predicen que la recuperación del sector en Malasia tomara unos cuatro años.) Sin embargo, en America Latina y el Caribe la situación es bastante grave. En un estudio que acaba de lanzar el BID se estima que América Latina y el Caribe sufrirá un shock económico sin precedentes debido a una fuerte desaceleración del turismo. “Si bien son menos dependientes del turismo que muchas economías del Caribe, las grandes economías como Brasil y México podrían experimentar choques al crecimiento vinculados a este sector de entre 2 y 5 por ciento, respectivamente, en relación con las estimaciones previas a la crisis.” El reporte incluye un índice global de dependencia del turismo para las 35 economías de la región (ver gráfico) e “insta a los gobiernos a tomar medidas sin precedentes para prevenir la propagación del virus y apoyar a los ciudadanos y las economías a través de este choque a la región más dependiente del turismo en el mundo.”

“Los autores del estudio [del BID] analizaron seis episodios negativos para el turismo –como los ataques del 11 de septiembre o el brote de ébola– y no encontraron ningún precedente histórico que se acercara al choque que supuso para el turismo la actual pandemia. En el escenario más negativo, este golpe podría implicar una caída de entre 40 y 70 por ciento de la industria en un mismo año.” Según CEPAL, nuestra economía es la mejor posicionada de la región y se espera que no decrecerá como las de los demás países. Pero las perdidas estimadas para el sector turístico han sido cuantiosas. Según el empresario Rafael Blanco Canto, expresidente de ASONAHORES y del CONEP, el impacto negativo del covid-19 sobre la economía dominicana será de poco más de US$5,000 millones y prevé que será necesario esperar entre 24 y 30 meses para recobrar la normalidad en el sector turístico.”

Fuente: https://unctad.org/en/PublicationsLibrary/ditcinf2020d3_en.pdf

El pronostico de Blanco Canto no parece muy despistado, pero mucho dependerá de cuan rápidamente puedan recuperarse las económicas de nuestros principales mercados emisores de turistas (Norteamérica y Europa). Sin embargo, el alarmante crecimiento de los casos de contagio en nuestro país podría descarrilar totalmente esa previsión. Las opiniones entre expertos están divididas entre aquellos que aconsejan un nuevo cierre de los aeropuertos y puertos y la imposición de una estricta cuarentena y los que prefieren continuar la reapertura del sector bajo los protocolos de desinfección y salubridad que se han impuesto a los hoteles y otros establecimientos del sector. El reciente estudio de las Naciones Unidas (específicamente de la UNCTAD) sugiere la necesidad de reabrir el sector turístico a nivel mundial dado el devastador impacto económico de la pandemia.

“Desde mediados de mayo, la OMT ha identificado un aumento en el número de destinos que anuncian medidas para reiniciar el turismo, como medidas y políticas mejoradas de seguridad e higiene diseñadas para promover el turismo interno.” Por su parte, Gaetán Bucher, presidente de la Cámara de Comercio Dominico-Suiza ofrece una perspectiva optimista: “Basado en comportamientos históricos del mercado en situaciones similares, se espera que la recuperación del mercado turístico del Caribe sea más rápida que los mercados de Europa y Asia, debido a la cercanía de la región a Estados Unidos, el país emisor de turistas más importante para el Caribe.”

Fuente: file:///C:/Users/Juan%20Llado/Downloads/Extreme-Outlier-The-Pandemics-Unprecedented-Shock-to-Tourism-in-Latin-America-and-the-Caribbean.pdf

El protocolo hotelero de seguridad que ha sido impuesto por nuestros ministerios de Turismo y Salud Publica consta de 21 disposiciones, las cuales están diseñadas conforme las directrices del Consejo Mundial de Viajes y Turismo y de la OMS y la OPS. Sin embargo, el creciente número de contagios y el hecho de que no se haya comprobado la eficacia de los diversos medicamentos usados para los afectados haría necesario introducir otras medidas de seguridad. Los destinos que logren blindarse contra el virus podrán recibir los mayores beneficios de la reapertura hasta tanto finalmente esté disponible una vacuna.

Los chequeos, pruebas y desinfecciones provistos por los protocolos existentes no serían suficientes. Para ser más competitivos tendrán que adoptarse medidas adicionales. Por ejemplo, los hoteles podrían disponer de un 5% de sus habitaciones reservadas y equipadas para aislar y/o atender a los contagiados (aunque sería más practico usar un solo hotel de la región para esos fines), de un equipo médico que preste los diligentes servicios que sean necesarios, unidades de cuidados intensivos regionales, pruebas rápidas diarias al personal y restricción de su conducta social en los dormitorios y hasta un cerco epidemiológico de la propiedad en que se encuentra ubicado un hotel. También algunos destinos/hoteles requieren que sus huéspedes llenen un cuestionario de salud antes de su llegada y hasta un “pasaporte sanitario” que certifique que no están infectados.

Aunque más drásticas, medidas como esas podrían brindar mayor seguridad a los huéspedes y atraer mas visitantes al destino. Es necesario que los empresarios del sector comparen los costos de permanecer sin clientes a los que pudieran tener las medidas más amplias aquí contempladas. Como la balanza se inclinará a favor de los ultimo ASONAHORES debe, junto al MITUR, decidir un protocolo reforzado de salubridad que atraiga la atención del mercado turístico internacional. El Comité de Calidad que esas entidades acordaron para monitorear la aplicación del protocolo existente debe abordar esta temática lo antes posible. De la diligente búsqueda de nuevas soluciones para asegurar la salud dependerá en gran medida nuestra competitividad.

A pesar de la expansión de la pandemia en nuestro país no parece aconsejable volver al cierre de puertos y aeropuertos, las cuarentenas generalizadas y los toques de queda. Las voces mas sensatas recomiendan que medidas como esas se reserven a los peores focos de contagio de la enfermedad. En el caso del sector turístico también prevalece la sensata opinión de que no debemos cerrar nuestro destino nuevamente. El daño económico que eso tendría no solo hundiría al sector en una especie de caos controlado, sino que, además de dilatar la recuperación económica, nos pondría en una posición desventajosa frente a nuestros competidores regionales (Cuba, Cancún, las islas), los cuales están en plena faena de reapertura.

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