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18 de abril del 2021

Economía

Un país de inconformes

José Lios Malkun.  Gracias a Dios que no son mayoría. Querían transparen­cia en el gobierno y aho­ra la tienen de sobra, pe­ro no es suficiente. Querían ciudadanos políticamente indepen­dientes en el tribunal electoral, pero ya co­mienzan los cuestiona­mientos. Querían mayor aper­tura en materia de infor­mación pública, pero las usan para generar discor­dia. Querían combatir la […]




José Lios Malkun.
 Gracias a Dios que no son mayoría. Querían transparen­cia en el gobierno y aho­ra la tienen de sobra, pe­ro no es suficiente. Querían ciudadanos políticamente indepen­dientes en el tribunal electoral, pero ya co­mienzan los cuestiona­mientos. Querían mayor aper­tura en materia de infor­mación pública, pero las usan para generar discor­dia. Querían combatir la corrupción, como se es­tá haciendo, pero ya co­mienzan a hablar de per­secución política. Querían desmontar la gigantesca nomina gu­bernamental, llena de va­gos y activistas del PLD, pero cualquier cancela­ción es motivo de ataques en varios frentes. Querían reducir el gas­to público, cargado de basura dejada por el PLD, pero protestan a los 4 vientos cuando ciertos in­tereses son afectados. Querían que todos los funcionarios hicieran su declaración jurada de bienes, pero los medios se exacerbaron con las de los nuevos funciona­rios mientras Danilo Me­dina y otros connotados peledeistas se declaraban prácticamente en banca­rrota y casi nadie lo cues­tionó. Querían dinamizar el turismo, pero cuestionan muchas de las medidas adoptadas. En fin, querían cam­bios, pero solo en el pa­pel porque cuando se convierten en realidad hay inconformidad, criti­cas, maledicencia y hasta perversidad en ciertas de­claraciones. Pero reitero, Gracias a Dios, hay una pobla­ción mayoritaria que esta viendo como ese cambio se esta traduciendo en un mejor país. El nuevo gobierno tie­ne apenas un mes y me­dio en el poder y no le han dado ni los 3 meses reglamentarios para de­mostrar lo que puede ha­cerse cuando hay transpa­rencia, responsabilidad, decisión, coraje y prome­sas hechas que se están cumpliendo. Y hablamos de un go­bierno que tomó las rien­das del poder en la peor crisis social, económica e institucional jamás exis­tente. Con una pandemia que parece no tener fin, aun­que controlada significati­vamente gracias a la con­cientización de gran parte de los dominicanos que ya se acostumbraron a usar mascarilla y mantener la distancia con los demás. Eso es lo único que nos po­dría salvar. El último reporte del Banco Central muestra una ligera mejoría en algu­nos indicadores económi­cos. Pero no nos hagamos ilusiones porque la crisis está lejos de ser superada. Los déficits son abrumado­res, las deudas se disparan y las presiones sociales y demanda de empleos se multiplican. Pero lo importante es que la confianza domina el sentir de los dominica­nos porque mientras las cosas se hagan bien hay esperanzas. Se comete­rán errores, pero es parte de la naturaleza de todo gobierno.

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