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14 de mayo del 2021

Opinión

Una campaña apestosa

Oscar Medina. La campaña para pervertir nuestra identidad se percibe a leguas: en la prensa internacional llueven los artículos de opinión acusando a los dominicanos de xenófobos y atribuyendo a un “discurso de odio” las posiciones de sectores nacionalistas que reclaman mayor control para la migración haitiana. La Iglesia Católica utilizó el Sermón de las […]




Oscar Medina.

La campaña para pervertir nuestra identidad se percibe a leguas: en la prensa internacional llueven los artículos de opinión acusando a los dominicanos de xenófobos y atribuyendo a un “discurso de odio” las posiciones de sectores nacionalistas que reclaman mayor control para la migración haitiana. La Iglesia Católica utilizó el Sermón de las Siete Palabras para acusar a “rancios nacionalistas” de promover el odio contra los inmigrantes haitianos y de crear zozobra e intranquilidad; y la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos emitió un nuevo informe, donde vuelve a exigir a la República Dominicana derogar las leyes y jurisprudencias que, entiende, violan los derechos de inmigrantes e hijos de inmigrantes haitianos… ¿…Se necesitan más pruebas para demostrar una campaña tan apestosa? De esta campaña resulta particularmente llamativo el capítulo que pretende crear un ambiente de opinión pública contrario a una supuesta sentencia del Tribunal Constitucional, que anularía la Ley Especial de Naturalización 169-14, sin que hasta la fecha se conozcan elementos objetivos que induzcan a pensar que se está preparando un veredicto semejante.

Esta ley debió ser una de las más consensuadas en la historia nacional. El Presidente Medina se dedicó en persona —asesorado por abogados de su absoluta confi anza y extraordinaria capacidad y conocimiento del tema— a conversar con todos los sectores políticos, sociales y académicos que tuvieran algo que opinar o aportar, con el fi n de redactar la mejor ley posible.

De hecho, hubo hasta acercamientos con instancias de primerísima importancia del TC para otear su parecer con la propuesta de ley que se estaba construyendo… Se sabía de la resistencia de esa Alta Corte a cualquier legislación que desnaturalizara o revocara algún aspecto de la TC 168- 13… Y para que la ley prosperara, se tuvo el cuidado de evitar que en su texto se colaran elementos que pudieran interpretarse de esa manera.

Salvo un invento presidencial de reciente factura, que anunció que interpondría un recurso de inconstitucionalidad contra la ley 169-14, no se conoce de ninguna nueva instancia que procure la nulidad de esa ley. Ya que el único recurso conocido se resolvió mediante la sentencia TC 309-14 que declaró esa ley apegada a la Constitución y al fallo TC 168-13.

Ahora bien, muchos elementos nodales de la 169-14 se dejaron para ser defi nidos en su reglamento de aplicación, y lo que sí se sabe que existe, es un marcado interés de modifi carlo para fl exibilizarlo.

La discusión sobre ese reglamento fue larga y polémica. En el mismo se establecen requisitos y condiciones indispensables para aquellos extranjeros que pretenden acceder a la naturalización especial dentro de lo se que clasifi ca como el Grupo B, que son aquellos hijos de padres extranjeros en condiciones de irregularidad que nacieron en el país antes de abril 18 del año 2007 y que no se encuentran documentados en el Estado Civil.

Para poder demostrar esa condicion los peticionarios deben aportar una constancia de nacido vivo de un hospital o clínica privada, o en su defecto, un acto de notoriedad de siete testigos, una declaración jurada de la partera que recibió al niño y una declaración jurada de familiares dominicanos que posean documentación… Todos esos documentos deben hacerse ante notario público y deben indicar la fecha y el lugar de nacimiento y el nombre de los padres del solicitante.

Unos requisitos que lucen elementales y muy laxos… Difícilmente algún otro país del mundo otorgue la nacionalidad a un extranjero con declaraciones juradas de testigos y parteras… Sin embargo, para los grupos de presión que buscan pervertir y corromper el registro civil, el procedimiento resulta casi prohibitivo por complejo y costoso.

Porque si fuera por esos grupos, a cualquiera que alegue haber nacido en el país debería otorgársele un acta de nacimiento y una cédula sólo con presentarse a una ofi cialía.

Buscan colar cientos de miles de haitianos como dominicanos, y para ello necesitan “fl exibilizar” el reglamento de aplicación de la ley 169-14 y prolongar la vigencia de las gracias que otorga.

Todo indica que están preparando el escenario para condicionar al Tribunal Constitucional, por si en algún momento se modifi ca ese reglamento y se incluyen elementos que vulneren la base de la sentencia 168-13. La CIDH marca la pauta cuando exige que se dejen sin efecto las disposiciones de la Ley 169-14 que se basan “en considerar extranjeras a las personas nacidas en territorio dominicano que sean hijas de extranjeros en situación irregular”, y que se restaure “plenamente el derecho a la nacionalidad” de los afectados por la sentencia TC 0168-13. Es evidente que cuentan con apoyos en el Palacio Nacional… De otra forma no se entiende que altos cargos gubernamentales insulten a quienes se quejan de la carga migratoria e insinúen que son nazis califi cándolos como xenófobos… ¿Llegarán tan lejos como para intentar relajar el reglamento de la ley 169-14 y pervertir la identidad nacional derribando la frontera jurídica que representa la integridad del Registro Civil…?

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