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16 de abril del 2021

Política

«Una campaña invisible», el fantasma del socialismo: por qué muchos cubanoamericanos apoyaron a Trump

Nota del editor: Las opiniones en este articulo son del autor, según lo publicado por nuestro proveedor de contenido, y no representa necesariamente los puntos de vista de MSN o de Microsoft. Después de su sorprendente triunfo en 2016, Donald Trump dijo que había ganado el 80 por ciento del voto cubano en el sur […]




Nota del editor: Las opiniones en este articulo son del autor, según lo publicado por nuestro proveedor de contenido, y no representa necesariamente los puntos de vista de MSN o de Microsoft. Después de su sorprendente triunfo en 2016, Donald Trump dijo que había ganado el 80 por ciento del voto cubano en el sur de Florida . Estaba exagerando. Pero su resultado en las elecciones presidenciales del 2020 es otra historia. Años de cortejar a los votantes con sus posiciones duras hacia Cuba y Venezuela, una economía próspera antes de que llegara la pandemia, un partido republicano sin rival en Miami-Dade y un mensaje destinado a infundir miedo sobre la supuesta llegada del socialismo a Estados Unidos, ayudaron al presidente a movilizar a los votantes cubanoamericanos y ganar el estado clave de Florida. No fue suficiente para darle la reelección, pero sugiere problemas para el Partido Demócrata. Las cifras definitivas para 2020 todavía están en disputa, pero incluso los mejores estimados reflejan el pobre desempeño del Partido Demócrata con los cubanos y los hispanos en general en Florida.
Si bien Trump estaba por delante de Hillary Clinton con los cubanoamericanos en Miami-Dade en 2016, su margen estuvo entre el 54 y 57 por ciento, por debajo del 60 por ciento obtenido por Mitt Romney en 2012. Análisis separados de los conteos en más de 30 distritos de mayoría cubana en Hialeah, Westchester y los suburbios del suroeste del condado de Miami-Dade realizados por estrategas republicanos y demócratas sugieren que cuatro años después, Trump logró ganancias de dos dígitos y obtuvo entre el 67 y el 69 por ciento del voto cubanoamericano. Giancarlo Sopo, ex miembro de la campaña de Trump y Carlos Odio, director de la firma de investigación demócrata EquisLabs, concluyeron de manera independiente que el presidente electo Joe Biden obtuvo entre un 31 y un 33 por ciento del voto cubanoamericano en Miami-Dade. Pero este podría no ser el panorama completo, dijo Eduardo Gamarra, profesor de la Universidad Internacional de Florida. Si bien Trump sin duda mejoró sus números en ciudades mayoritariamente cubanas como Hialeah y Westchester, Gamarra ha encontrado menos entusiasmo en enclaves más ricos como Coral Gables y Key Biscayne. “Si vas a analizar el voto cubano, necesitas dar cuenta del voto en todo el condado”, dijo. Gamarra citó varias encuestas a boca de urna y otras realizadas cerca de las elecciones con personas que ya habían votado, incluida una en la que él estuvo involucrado, que muestran que el presidente Trump obtuvo alrededor del 55 por ciento del voto cubano. Fernand Amandi, un estratega político demócrata que dirige la firma encuestadora Bendixen & Amandi International, cree que Biden obtuvo entre 37 o 38 por ciento del voto cubanoamericano en Miami Dade y un poco más en todo el estado (40-41%), según las encuestas a boca de urna y las encuestas que realizó su empresa. Pero Sopo y Odio no están de acuerdo con estos estimados porque muchas encuestas resultaron erróneas durante este ciclo electoral. Si Trump solo hubiera ganado el 55 por ciento del voto, esta cifra no refleja ni el entusiasmo mostrado por los votantes cubanos pro-Trump ni ayuda a explicar los márgenes de victoria del presidente en el estado, donde obtuvo alrededor de 371,000 votos más que su rival. Independientemente del número final, todos están de acuerdo en que la campaña de Biden no estuvo a la altura del desafío. “Es un resultado pobre”, dijo Amandi, quien se refirió a la campaña de Biden como “invisible” en ocasiones en Miami-Dade. La pandemia de Covid-19 tiene mucho que ver con eso, agregó Odio, ya que la campaña no tocó puertas hasta semanas antes de las elecciones y decidió limitar los eventos en persona, por lo tanto, no pudo igualar los enérgicos eventos de campaña de Trump. Pero Trump nunca dejó de hacer campaña en Florida. Desde hace años, los demócratas no han podido igualar la fuerte presencia del Partido Republicano en la comunidad, que le ha dado a muchos cubanoamericanos “una identidad”, escribió el profesor de la Universidad Internacional de Florida Guillermo Grenier en un análisis del voto cubano. Grenier dirige la encuesta de FIU que cada dos años estudia las opiniones de los votantes cubanoamericanos que residen en Miami-Dade. “El problema fundamental es que los demócratas pusieron un pie en el freno en los esfuerzos para involucrarse con la comunidad cubana”, dijo Amandi, quien fue parte del equipo que ayudó a Barack Obama a ganar el apoyo de los votantes cubanos y otros hispanos en el condado. “Mientras tanto, la campaña de Trump nunca paró en sus esfuerzos por ganar el voto cubano durante cuatro años”. Si bien los cubanoamericanos han sido un bloque de votantes republicanos confiable, a favor de temas tradicionales como los bajos impuestos, un gobierno reducido y valores familiares, hubo una “tormenta perfecta” de cosas que fueron particulares de esta elección y terminaron ayudando a los republicanos, dijo Odio. Odio se refirió a una economía próspera, el carácter de hombre fuerte de Trump que aparentemente atrajo a algunos cubanos y otros hispanos, y la elección al Congreso de Alexandria Ocasio-Cortez, que alimentó aún más la narrativa sobre el giro del Partido Demócrata hacia la izquierda. Los actos de vandalismo en medio de las protestas por la muerte de George Floyd y los lemas como “desfinanciar a la policía” también fueron explotados por la campaña de Trump y sus seguidores Trump para infundir miedo sobre una izquierda progresista que dictaría la agenda de Biden. Hialeah se enamoró de Trump Los demócratas también aprendieron por las malas que “la demografía no es destino”, como escribió el politólogo estadounidense Ruy Texeira en su influyente ensayo del mismo título, en el que advierte que los cambios en el electorado no siempre favorecen a los demócratas. Durante muchos años, los demócratas asumieron que, a medida que los miembros del llamado “exiliados histórico” fueran reemplazados por otras olas de inmigrantes cubanos y votantes más jóvenes, los cubanoamericanos se volverían menos republicanos. Las elecciones presidenciales de 2020 fueron una sorpresa: la encuesta sobre Cuba publicada por FIU en octubre de este año descubrió que muchos inmigrantes cubanos que llegaron después de 2010 se habían registrado como republicanos y se habían convertido en entusiastas seguidores de Trump. “Levamos a cabo un esfuerzo innovador publicitario que involucró directamente a los recién llegados cubanos, quienes habían sido ignorados en gran medida por ambos partidos, así como a los jóvenes cubanoamericanos nacidos en los Estados Unidos, con mensajes culturalmente relevantes para ellos y diferentes a cómo se intentaría llegar a la generación de mis abuelos”, dijo Sopo, un nativo de Miami que fue uno de los arquitectos de la comunicación de la campaña de Trump dirigida a los hispanos en Florida. La campaña publicó un anuncio de video en español con la popular actriz cubana Susana Pérez, que es más conocida entre los cubanos que llegaron a los Estados Unidos después de 1980. Otro anuncio de radio con personajes de ficción, “Marita y Yesenia”, imita el estilo de habla y la jerga de los recién llegados. La mayoría de los observadores están de acuerdo en que no hay un solo tema que pueda explicar por qué la mayoría de los cubanoamericanos se movilizaron con tanta fuerza este año para apoyar al presidente. Tomemos, por ejemplo, Hialeah, una ciudad de clase trabajadora con la mayor cantidad de inscritos en Obamacare en la nación y donde viven muchos cubanos que inmigraron recientemente. La administración de Trump pidió a los tribunales que derogaran toda la Ley de Cuidado de Salud. Sin embargo, el Partido Demócrata no pudo sacarle ventaja a esto, y Trump superó a Biden, 67% a 32,5%, y mejoró su récord entre los residentes en esa ciudad en 18 puntos, comparado con el 2016, según el análisis de Sopo. Ha habido varios intentos de explicar por qué los cubanos en Hialeah votarían por un candidato cuyas políticas podrían afectar su atención médica , ha limitado su capacidad para viajar a la isla o reunirse con sus familiares. Gamarra cree que los cubanoamericanos de clase trabajadora no se comportan de manera diferente a los votantes blancos sin educación universitaria, que son un grupo central en la base de Trump. Y Odio argumenta que muchos podrían sentirse atraídos por la imagen del empresario exitoso, que es políticamente incorrecto y se opone al establishment de Washington y los medios de comunicación, que es parte integral de la identidad “MAGA”. El populismo nacionalista de Trump también parece haber resonado entre muchos cubanoamericanos. El coro de una canción que se hizo viral del grupo musical cubano Tres de La Habana y que luego se convirtió en un anuncio de la campaña de Trump dice: “Si tú te sientes orgulloso de ser cubano y americano, ¡sube las manos!” Pero más allá de cuestiones de identidad cultural y retórica nacionalista, gran parte de la responsabilidad recae en las decisiones tomadas por el Partido Demócrata y la campaña de Biden, concuerdan la mayoría de los analistas. Gamarra dijo que además de “llegar tarde”, la campaña de Biden cometió otros errores, como decidir que no valía la pena invertir mucho en mejorar sus números con los cubanoamericanos y dar por sentado que otros grupos hispanos, como los colombianos, votarían por los demócratas. La campaña de Biden reconoció que no necesitaba ganar el apoyo de la mayoría de los cubanos para ganar Florida, pero esperaba igualar los números de Clinton en el 2016 o compensar esos votos en otro lugar, por ejemplo, con hispanos no cubanos. Eso tampoco sucedió. “Creamos una nueva coalición conservadora en el sur de Florida compuesta por cubanos, colombianos, puertorriqueños y otros latinos en el condado de Miami-Dade”, escribió Sopo en un memo. obtenido por el Miami Herald. “Esto logró aproximadamente 255,657 votos adicionales para el presidente Trump en Miami-Dade en 2020, lo que representó alrededor del 69% de los 371,686 votos que le dieron la victoria sobre Joe Biden en Florida”. El debate sobre el socialismo en Miami Amandi fue uno de los primeros en dar la alarma sobre el problema de los demócratas con los votantes cubanos, especialmente por su falta de respuesta a los ataques que retrataban a sus candidatos como socialistas o comunistas, que se desplegaron con éxito contra Andrew Gillium en la contienda por la gobernación de Florida en 2018. “El mayor error fue cuando se decidió que no se iba a responder a las acusaciones sobre socialismo y comunismo porque se consideraban absurdas”, dijo Amandi. La campaña de Trump hizo un esfuerzo concertado para retratar engañosamente a Biden como un socialista, publicando imágenes manipuladas de él abrazando a Nicolás Maduro y afirmando que era “el candidato del castrochavismo ‘‘ en uno de sus anuncios más vistos en el sur de Florida. Tales acusaciones encontraron un terreno fértil en los medios de la comunidad cubana en Miami y fueron amplificadas en la radio, estaciones de televisión y a través de influencers en las redes sociales que habían acogido con satisfacción la postura de mano dura de Trump en relación a Cuba y Venezuela. Poco después de la victoria de Trump en 2016, los grupos de exiliados cubanos que se sintieron fuera del proceso de formulación de políticas durante la administración de Obama se volvieron más críticos de lo que consideraron políticas fallidas de acercamiento a Cuba y concesiones hechas al gobierno cubano. El aumento de la represión en la isla, el apoyo inquebrantable del liderazgo cubano a Nicolás Maduro en Venezuela y la renuencia del gobierno cubano a implementar reformas para rescatar una economía que dramático deterioro reforzaron las percepciones sobre las políticas de acercamiento promovidas por Obama como un fracaso. Con los ojos puestos en Florida 2020, Trump prometió en Miami revertir “el trato terrible y equivocado de la administración anterior con el régimen de Castro”, e hizo de Cuba y Venezuela el centro de su política latinoamericana. El panorama tiene matices y, si bien la mayoría de los cubanoamericanos aprueban la campaña de sanciones del presidente Trump contra el gobierno cubano, también apoyan muchas de las políticas de Obama, como mantener relaciones diplomáticas o viajar a la isla, según muestra la encuesta de FIU de este año. Los defensores de del acercamiento a Cuba todavía sostienen que las políticas de Obama no perjudicaron al Partido Demócrata. Pero otros creen que esas opiniones obvian un punto crucial. “El uso estratégico de la política de Estados Unidos hacia Cuba fue el punto de entrada para ayudar a cimentar la idea de que el Partido Demócrata es el partido de los socialistas”, dijo Amandi. Todo esto tuvo lugar en el entorno de los medios de comunicación de 2020, con las personas consumiendo medios partidistas, viviendo en sus “burbujas” de información, y mucha desinformación circulando entre las comunidades hispanas, lo que dificultó aún más que los mensajes de la campaña demócrata tuvieran mayor impacto dentro de la comunidad cubanoamericana. Cuando la campaña comenzó a responder a las acusaciones sobre el socialismo, ya era demasiado tarde. Apenas unas semanas antes de las elecciones, Mike Bloomberg financió una ronda deanuncios de televisión con miembros de la Brigada de Bahía de Cochinos y el escritor Carlos Alberto Montaner tratando de rebatir las acusaciones de que Biden y Harris eran socialistas. Los datos de las encuestas internas sugieren que los anuncios movieron la aguja a favor de Biden. Pero los anuncios llegaron demasiado tarde para tener un mayor impacto en las elecciones. Sin embargo, los analistas creen que, con la estrategia adecuada, el Partido Demócrata podría volver a alcanzar el apoyo histórico que obtuvo Obama en el 2012, cuando ganó a los cubanoamericanos que votaron el día de las elecciones, obteniendo el 53 por ciento de su voto, y un 48 por ciento en general del voto cubanoamericano en el estado, según una encuesta de Bendixen & Amandi. “Sería un error de ambas partes creer que estos números son permanentes”, dijo Amandi. Sigue a Nora Gámez Torres en Twitter: @ngameztorres ——— ©2020 El Nuevo Herald (Miami)

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