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23 de abril del 2021

Opinión

Venganza privada

    Es un suceso de extrema gravedad el linchamiento de dos personas, presuntos delincuentes, por airados moradores de una comunidad de La Vega que tomaron la justicia en sus manos persiguiendo y matando a quienes momentos antes atracaron y ultimaron un apreciado comerciante del lugar. Los primeros relatos indican que dos individuos despojaron de […]




    Es un suceso de extrema gravedad el linchamiento de dos personas, presuntos delincuentes, por airados moradores de una comunidad de La Vega que tomaron la justicia en sus manos persiguiendo y matando a quienes momentos antes atracaron y ultimaron un apreciado comerciante del lugar. Los primeros relatos indican que dos individuos despojaron de motocicleta y dinero a su víctima, propietario de bancas de lotería en Las Cabuyas, La Vega, cuando transitaba por la comunidad y luego lo ultimaron y en su huida fueron perseguidos por vecinos indignados. Los comunitarios como turbamulta alcanzaron los asaltantes cuando trataban de escapar por una finca e “hacieron justicia” como en tiempos primitivos, con tal agresividad y saña que a uno de los dos prácticamente “lo quemaron vivo”. Esto es muy grave y envía mensajes claros e indudables a los responsables de prevenir, perseguir y sancionar a quienes comenten ilícitos, porque es la reacción de “masas irredentas’ ante la inefectividad y/o inexistencia del régimen sancionador de delincuentes. Situación parecida ocurrió al ginecólogo de Santo Domingo Este, con final infeliz para él que recién ahora gestiona su excarcelación luego de aplicársele tres meses de prisión preventiva porque un tal Lagrimita intentó asaltarlo y vecinos en masa lo capturaron, golpearon y dejaron por muerto. En el pasado reciente se hallan otras reacciones comunitarias parecidas ante sucesos de delincuencia común frente a sus narices y por la inoperancia de autoridades en seguimiento y captura de antisociales que parecen actuar a sabiendas de ser favorecidos por la debilidad institucional del sistema. Las épocas de ley del talión y venganza privada se creían superadas porque revelan primitivismo, su aparente reposición estos días en el país son sirena de alarma extrema para que el monopolio de la violencia legítima no se escape de las manos de las autoridades. ¡Ojo con eso!.

Por:

Carlos Manuel Estrella .

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