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18 de abril del 2021

Opinión

Voceros partidarios

Tomás Aquino Méndez. Cuando un partido político escoge un presidente, un secretario general y todos los demás dirigentes, los faculta para hablar, actuar y representar a esa organización. Eso quiere decir que quien asuma la candidatura presidencial debe limitarse a ser el candidato de la organización.  No debe, entonces un aspirante a la presidencia hablar […]




Tomás Aquino Méndez.
Cuando un partido político escoge un presidente, un secretario general y todos los demás dirigentes, los faculta para hablar, actuar y representar a esa organización. Eso quiere decir que quien asuma la candidatura presidencial debe limitarse a ser el candidato de la organización.  No debe, entonces un aspirante a la presidencia hablar a nombre de la agrupación y mucho menos tratar de meter miedo en nombre de ese partido. Es lo que veo que está pasando con frecuencia en la mayoría de las agrupaciones políticas del país. Los aspirantes presidenciales se constituyen en VOCEROS de los partidos. Suplantan a las autoridades de la organización, que son las electas en convenciones y congresos; como mandan las leyes y los estatutos. Es por eso que en ocasiones las posiciones partidarias lucen contradictorias cuando hablan de un mismo tema. Las voces de los aspirantes presidenciales se elevan sobre las estructuras partidarias y dejan de lado a los dirigentes de la organización. Y hay partidos que tienen hasta cinco precandidatos hablando a su nombre, prometiendo y hasta haciendo  compromisos para cuando lleguen al poder, pasando por encima a las estructuras del partido. Entiendo que cuando se elige un candidato presidencial de manera OFICIAL, entonces sí se le deben dar facultades para hablar, proponer, sugerir y hasta realizar acuerdos a nombre de la agrupación. Sin embargo, vemos que tan pronto a alguien se le ocurre ser candidato a la presidencia, junta tres hermanos y cuatro amigos, de inmediato comienzan a hablar a nombre del partido y a fijar posiciones en público y en privado, con empresarios y con políticos de otras fuerzas partidarias. Por eso surgen conflictos públicos cuando un aspirante presidencial se cree por encima del partido y trata de imponer su criterio a quienes representan a ese partido en el Congreso Nacional o en los ayuntamientos. Por eso se abren debates públicos que culminan en contradicciones y conflictos internos. No pretendo trazar pautas a los partidos políticos y sus líderes, pero la realidad es que desde las gradas vemos un gran desorden a lo interno de esas estructuras, porque no nos presentan a los votantes una línea programática coherente ni convincente. Claro, existen las excepciones de aquellos partidos que tienen algún aspirante que, al mismo tiempo es el presidente de la organización y tiene el privilegio de poder hablar en su nombre, pero la mayoría no es así. Es por eso que tres aspirantes de un partido hablan de migración, corrupción, economía con visión distinta, pero todos a nombre del mismo partido. Y, usted se pregunta ¿por dónde va este partido? Dos botones de muestra. La reelección y el PRM: tres aspirantes fijando posiciones distintas sobre el tema. Y en el PLD, cinco aspirantes opinando diferente sobre la corrupción y migración.  Las estructuras partidarias de esos partidos, ¿qué postura tienen hacia la sociedad y cuál es la oferta?

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